Festival Vodafone Paredes de Coura (miércoles 16 de agosto)

Desde 1993, la villa portuguesa de Paredes de Coura alberga un festival que ya se ha convertido en todo un referente para los amantes de la música. Por su escenario han desfilado Morrissey, Nine Inch Nails, Stone Temple Pilots, Arcade Fire, Pulp, LCD Soundsystem, Sex Pistols, James Blake, Tame Impala, PJ Harvey, Janelle Monáe, Franz Ferdinand, Motörhead, Queens of the Stone Age… la lista es interminable. Este 2017, el festival Vodafone Paredes de Coura celebraba su 25 aniversario, un cuarto de siglo en el que ha conseguido convertirse en un indiscutible referente a nivel internacional. El también llamado “couraíso” ha logrado que, año tras año, el público vuelva, atraído no sólo por su espectacular y paradisíaco entorno, con la playa fluvial do Taboão como protagonista, sino también por su siempre muy variado cartel, en el que es imposible no encontrar algún grupo que te guste. Pocos pueden presumir de reunir tantos y tan distintos artistas y estilos musicales: pop, rock, punk, jazz, música electrónica, soul… pero es que los asistentes al Paredes de Coura son, sobre todo, amantes de la música, y eso explica el enorme respeto y pasión con que se recibe a todas las bandas, independientemente de cual sea su estilo musical.

Este 25 aniversario lograba agotar todos los abonos con un cartel muy completo: Future Islands, Foals, Ty Segall, Japandroids, Benjamin Clementine, Beach House, At the Drive-In, Nick Murphy (Chet Faker), Young Fathers, Foxygen… No sólo eso, sino que también se agotaron las entradas de día que se pusieron a la venta a mayores para el sábado 19, y el festival registró un total de 100.000 asistentes a lo largo de sus cuatro días, más de 27.000 personas sólo el sábado.

Conscientes del impacto del festival en la villa, los organizadores han empezado en los últimos años a realizar conciertos y actividades durante los días previos al festival, para que todos aquellos que deciden acampar disfruten de toda una semana de festejos. Bajo el nombre de “Sobe a Vila”, una serie de conciertos van dando la bienvenida a los “campistas” durante los días previos al festival. Este año, además, se expusieron en el centro de la ciudad una serie de fotografías que recogen momentos muy especiales de estos 25 años, como los conciertos de Morrissey, Nine Inch Nails, Stone Temple Pilots, Franz Ferdinand o incluso Killer Barbies, probablemente el único grupo gallego que ha tocado en el Paredes de Coura. También las calles centrales se vistieron de gala con letreros de los grupos del cartel de este año (que se usaron en las promociones previas para ir anunciando confirmaciones), implicando a todos los vecinos en una celebración que atrae a miles de visitantes cada año.

Por supuesto, la experiencia en Paredes de Coura no está completa si no pisas la playa fluvial do Taboão. Horas antes de la apertura de puertas del recinto, el ambiente festivo ya se podía sentir. Unos se bañaban, otros tomaban el sol, dormían, leían, tocaban canciones o jugaban al ajedrez. Ningún otro festival que yo haya vivido tiene algo igual. No os confundáis, no hablo de gente haciendo botellón, ni ensuciando el entorno natural, hablo de un público que es (o debiera serlo) la envidia de cualquier festival.

Antes mencionaba la importancia de implicar a la comunidad en el festival, y sin duda los organizadores del Paredes de Coura lo han logrado. Un buen ejemplo de ello es la Escola do Rock. ¿No es increíble que exista una escuela de rock en Paredes de Coura? Una apuesta que comenzó el año pasado con un concierto con el grupo portugués WE TRUST y el Coura All Stars, un grupo de jóvenes músicos que les acompañaron, se ha convertido ahora en una escuela de rock donde formar futuros músicos. música como nadie.

Decenas de jóvenes se subieron al Palco Vodafone para dar comienzo al festival con un show muy especial. El repertorio, tanto versiones de clásicos de siempre como “Helter Skelter” de The Beatles, “Rock and Roll” de Led Zeppelin o “Where Is My Mind?” de Pixies, como canciones de grupos que han pasado por el festival, como “No One Knows” de Queens of the Stone Age, “Good Fortune” de PJ Harvey o “Ace of Spades” de Motörhead. Un buen pistoletazo de salida que tuvo sus momentos más emocionantes con “Hurt” de Nine Inch Nails y “No Cars Go” de Arcade Fire.

 

Los británicos The Wedding Present venían a celebrar también un aniversario, los 30 años de su disco de debut, “George Best” (1987). Lo curioso del aniversario es que la banda no sólo está girando interpretando el disco en directo, sino que han regrabado el álbum bajo la producción del mítico Steve Albini, y se publicará a finales de septiembre. Lo tocaron íntegramente, de principio a fin, e incluso tuvieron unos minutos para tocar un tema a mayores, “Kennedy”. Su concierto registró una asistencia considerable, aunque lejos de la que reunirían los artistas que vendrían después. Sonaron muy bien y dejaron buen sabor de boca, aunque no me considere fan del grupo.

 

Mão Morta, mítica banda portuguesa, eran los siguientes en pisar el Palco Vodafone, aunque nosotros optamos por acercarnos a la zona gastronómica a cenar. Uno de los grandes aciertos de este año ha sido ampliar la zona de comida y las mesas y bancos para sentarse. En realidad, en lugar de aumentar el espacio, la organización ha optado, acertadamente, por añadir otra zona mucho más grande donde poder comer, ganando en comodidad para el público. Un dato: cuando en casi todos los festivales españoles están optando por una moneda propia, una pulsera electrónica o los tickets de toda la vida, en el Vodafone Paredes de Coura se sigue pagando en metálico, y sin ningún problema en absoluto. Las colas, las normales, unos días y en determinados momentos más largas que en otros, pero nunca llegabas a esperar demasiado tiempo. Hablando en plata, hacer una cola nunca implicaba perderse el siguiente concierto, lo cual se agradece. Los precios, dentro de lo normal. Desde 3 euros ya podías comer algo y la típica caña costaba 2, aunque pagases 2 euros de fianza por el vaso reutilizable, que podías tanto guardar durante todo el festival como devolver al final de la jornada en los puntos habilitados para ello.

 

 

Tenía curiosidad por ver a BEAK>, el otro proyecto de Geoff Barrow (Portishead), y lo cierto es que fueron la sorpresa más grata de la jornada. Además de sonar estupendamente, el trío de krautrock derrochó simpatía y bromearon comenzando a tocar “Money” de Pink Floyd. “¿Es esto lo que queréis oír? ¿O queréis oír a Dire Straits?”, dijo Barrow antes de tocar “Sultans of Swing”. “Fuck off!”, decía Barrow riéndose. Bromas aparte, su música resultó todo un descubrimiento. Con dos álbumes en el mercado, es innegable que pueden recordar en ciertos momentos a Can o a Hawkwind, pero su música tiene personalidad propia. Sus cerca de 45 minutos de concierto se nos hicieron cortos.El sábado 9 de septiembre tendremos la oportunidad de verles en Santiago, dentro de la programación del WOS Festival.

 

No cabe duda de que Future Islands eran el plato fuerte del miércoles. Pese a contar con tres álbumes previos, ha sido “Singles” (2014), el que ha marcado un antes y un después en la banda. Los estadounidenses han alcanzado cotas de popularidad con las que antes ni soñaban, y sus conciertos con Samuel T. Herring han contribuido a hacerles más populares si cabe. Venían a Paredes de Coura a presentar “The Far Field” (2017), con un Sam Herring pletórico que no paró de bailar e interpretar apasionadamente las canciones. “Ran”, “A Dream of You and Me”, “Time On Her Side” o “Cave” sonaron cantadas y contadas por Herring, que no dejó de bailar con su propio estilo, dirigirse al público y gesticular dramáticamente enfatizando cada una de las letras de sus canciones.
Con “Doves”, Herring invitaba a los asistentes al baile. La banda fue alternando temas más melancólicos como “A Song for Our Grandfathers” con otros plenamente bailables como “North Star”. De cara al final sonaba ya la que para muchos, incluida la crítica, es su mejor canción, “Seasons (Waiting On You)”, que todos estábamos esperando.

 

En directo, Future Islands aprovechan el contraste de unos músicos casi hieráticos con un cantante, Herring, que roza a veces lo histriónico en sus interpretaciones, llegándose a golpear el pecho o la cabeza tan fuerte que se oye a través del micrófono. Prometían espectáculo y lo dieron, con un Herring que acabó emocionado (aunque a veces ya no sepamos muy bien hasta dónde llega su interpretación).

 

 

Kate Tempest es poeta, dramaturga y novelista, aunque buena parte de su fama le haya llegado por su música. Antes de empezar, y rodeada de varios músicos (se agradece que no abuse de bases pregrabadas), la artista británica anunciaba que interpretarían “Let Them Eat Chaos” (2016), de principio a fin. “Let Them Eat Chaos” es, sobre todo, una historia. La de siete personajes que viven en una misma calle pero no se conocen. Exactamente a las 4:18 de la mañana, una tormenta les obliga a dejar sus casas y se ven por primera vez.
Spoken word, hip-hop, música experimental, avant-garde… resulta complicado definir su música. Tempest no paró en los cerca de 50 minutos del concierto. Ni para descansar, ni para recibir aplausos… “Lionmouth Door Knocker”, “Ketamine for Breakfast”, “Europe Is Lost”, “Whoops” o “Pictures On a Screen” fueron algunos de los momentos álgidos de un show que atrapó a los presentes, con la sensación de estar presenciando algo irrepetible.
Extraño, diferente… Tempest sorprendió, emocionó y logró uno de los conciertos memorables de esta edición del Paredes de Coura, cerrando por todo lo alto la primera jornada del festival.

 

Fotografías: Hugo Lima (cortesía de la organización del Vodafone Paredes de Coura)

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