Vigo Transforma (viernes)

Si en la jornada anterior quedaba claro que todos los allí presentes esperábamos a Moby, el viernes tampoco había duda de que todos veníamos a ver a Vetusta Morla, por muchos otros grupos que hubiese.

Cuando llegué al escenario Xacobeo Galicia ya había terminado la actuación de los brasileños Do Amor y ya se oía sobre el escenario la voz de Ron Sexsmith. El canadiense, acompañado de su banda, ponía música a la tarde viguesa con su propuesta pop. Quizás no era el estilo más adecuado para un festival, quizás demasiado tranquilo, pero canciones como “Secret Heart” (versionada en su día por Feist) o “Brandy Alexander” (co-escrita con ella y que aparecía en su álbum “The Reminder”) bien valía la pena escucharlas en su voz.

Catpeople salían poco después a escena con la confianza que les daba jugar en casa. Comenzaron tocando “Sorry”, de su último disco “Love Battle” (2011), que se distribuyó junto al número de abril de la revista Mondosonoro. Desde el principio contaron con el apoyo de buena parte del público y alternaron canciones de su nuevo trabajo con otras ya habituales en su repertorio. Suenan bien, aunque en mi opinión les sigue fallando la excesiva chulería de su cantante (una cosa es actitud y otra creerte que eres Chris Martin o Bono, y para eso le falta mucho todavía) y también lo mucho que recuerda su voz a la de grupos como Interpol (a menudo da la sensación de que trata de calcar la voz de Paul Banks). Sea como fuere, es innegable que tuvieron su cota de éxito en el festival y canciones como “Radio” fueron de lo más celebradas.

Del concierto de Xoel López no puedo decir nada, puesto que me lo perdí al completo, así que seguiré con Los Campesinos! Los galeses dieron un concierto genial que se convirtió en toda una celebración entre el público. Lástima que a la pobre Kim apenas se la oyese cantar desde los teclados, pero su principal vocalista Gareth lo dio todo sobre el escenario. 8 músicos en escena que hicieron un repaso por todos los discos del grupo, consiguiendo un notable éxito con su hit “You! Me! Dancing!”, que puso a todos los presentes a saltar y a bailar. Su cantante acabó incluso bajando y mezclándose con el público.

Los 30 minutos que transcurrieron entre el final del concierto de Los Campesinos! y el comienzo del de Vetusta Morla se nos hicieron a todos eternos. Cuando se apagaron las luces todo el público comenzó a vibrar. Ya no cabía un alfiler. Mirases donde mirases sólo veías gente y más gente y manos alzadas esperando el comienzo. Como viene siendo habitual en esta gira, empezaron tocando la grandiosa “Los Días Raros”. Puede que apenas hayan pasado dos meses desde que salió “Mapas”, el segundo disco de los madrileños, pero ya todos nos sabemos sus letras de cabo a rabo. Y es que los conciertos de la banda ya se han convertido en multitudinarios karaokes en los que a menudo se escucha más la voz del público que la del propio Pucho.

Temazos más recientes como “En el Río” o “Lo Que Te Hace Grande” conviven a la perfección con clásicos de la banda como “Copenhague”, uno de los más esperados. Son tan grandes sobre el escenario que uno quisiera buscarles defectos, pero es casi imposible encontrarlos. Puede no gustarte su música, por supuesto, pero su directo es de los mejores, creo que insuperable por cualquier otra banda nacional. “Escudo Humano”, “Maldita Dulzura” o “Boca en la Tierra” no hacen sino confirmar que “Mapas” se perfila ya como mejor disco nacional de 2011. Claro que también hubo espacio para las canciones de su debut, entre ellas “Valiente”, Un Día en el Mundo”, “La Cuadratura del Círculo” o “Saharabbey Road”, coreada por todo el público con esos la lalalalalala lalalala lalalalalalalalalalalalala… También hubo espacio para poner la banda sonora a estos tiempos de crisis con “Sálvese Quien Pueda”.

Sólo faltaba la puntilla para acabar un concierto soberbio, y llegó con la demoledora “El Hombre del Saco”, con Pucho aporreando un bidón con todas sus fuerzas. Acabaron como siempre saludando al público y haciendo una reverencia a todos los que habíamos disfrutado como enanos durante hora y media con su concierto. Son muy grandes y, de seguir así, acabarán llenando estadios como Coldplay, si no al tiempo.

Que te hagan salir al escenario después de Vetusta Morla es, hablando en plata, una putada y de las gordas. Más aún, si se retrasa el montaje y nos dan las 3 de la mañana. Con el público ya muy disperso (el que quedaba), Junior Boys asumían la difícil tarea de ofrecer un concierto digno después de los madrileños. Parecía tarea imposible, pero la voz de crooner de Jeremy Greenspan y la contagiosa y elegante música disco del grupo acabó consiguiendo que todos nos fuésemos acercando al escenario sin poder dejar de bailar. Durante los escasos 40 minutos de su actuación, nos hicieron regresar a los tiempos de Studio 54, a la época dorada de la música disco.

Madre mía, y todavía queda festival…

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Vigo Transforma (viernes)

Eran muchas y muy altas las expectativas puestas en el festival Vigo Transforma, el primer gran festival en celebrarse en la ciudad olívica (al menos que yo recuerde). El inicio no había podido ser mejor con Standstill y su maravilloso espectáculo “Rooom”, que nos deslumbraron en el Centro Cultural Caixanova.
El viernes la acción se trasladaba al Muelle de Transatlánticos de Vigo y arrancaba a las 19:00 con Triángulo de Amor Bizarro. Pero no pude llegar a T.A.B. ni a Devendra Banhart (hay que coger el coche, aparcar, y además algunos trabajan por la tarde), así que aparecí directamente cuando Jeff Tweedy ya se había subido al escenario.

El Muelle de Transatlánticos estaba completamente lleno y Jeff Tweedy interpretaba canciones suyas y de Wilco acompañado únicamente de su guitarra. Luciendo gafas de sol ante la espléndida y calurosa tarde viguesa, Tweedy no pudo resistirse a lucir la bandera tricolor en estos días de pasión por La Roja. Aunque no fuese lo más animado para un festival, la hora era prudente y sus temas, en especial los de Wilco, fueron bien recibidos por el público.

The xx llegaban a Vigo como la sensación de la temporada, uno de los grupos revelación del año pasado que muchos se quedaron sin ver el pasado mes de mayo en la Casa da Música do Porto, donde ya habían colgado el cartel de “no hay entradas” meses antes. Así pues, era quizás el grupo más esperado del viernes y no defraudaron. Arrancaron con la pieza instrumental que abre su primer y único álbum e interpretaron todas o casi todas sus canciones. Las poses de Oliver Sim y su chulería de “encantado de haberse conocido” provocaron más de un grito adolescente, pero las protagonistas eran las canciones. La sensualidad de las voces de Romy Madley Croft y Oliver brillaban en “Heart Skipped a Beat”, “Shelter” o “VCR”. Es cierto que se traen muchas bases pre-grabadas y quizás se agradecería una batería, pero tampoco se echaba excesivamente en falta. Las habilidades de Jamie Smith en los mandos electrónicos bastaban junto con la guitarra de Romy y el bajo de Oliver, que agarraba las cuatro cuerdas con pose desafiante. Momentos estelares fueron los de “Islands”, “Crystalised” o “Basic Space”, que hicieron las delicias de un público que ya abarrotaba el muelle vigués. Fueron quizás lo más destacable del viernes.

Aunque hacía muy poco que habíamos podido disfrutar del directo de Fanfarlo en el Festival do Norte, nos habían dejado muy buen sabor de boca. No hubo sorpresas y los británicos, comandados por el sueco Simon Balthazar comenzaron al igual que entonces con “The Walls Are Coming Down” y repitieron casi a pies juntillas el concierto que dieron en Vilagarcía de Arousa. “Finish Line”, “Ghosts”, “I’m a Pilot” o “Harold T. Wilkins or How to Wait for a Very Long Time” animaron de nuevo a toda la parroquia indie a bailar y a cantar. Acabaron también esta vez con “Luna” y, aunque no nos pillaron por sorpresa, dieron un buen concierto.

Muchos son los que tachan de “populistas” los conciertos de Love of Lesbian, que tiran siempre de los mismos recursos, etc, y no les falta parte de razón. Pero lo único que sí es absolutamente cierto es que siguen llenando cada concierto y haciendo botar a todo el público. El repertorio se basó principalmente en su último trabajo, “1999”, pero también hubo espacio para agradecer a los que los seguimos desde tiempo atrás con una dedicatoria especial de “Noches Reversibles” y “Los Colores de Una Sombra”. “Incendios de Nieve”, con su estribillo nacido para ser coreado y aparición sorpresa de Iván Ferreiro sobre el escenario, servía para poner fin a la primera parte más “seria” del concierto y pasar a la más juerguista. “Ectoplasta” o “Me Amo” (dedicada al futbolista Puyol) fueron encauzando el concierto a un final en el que sonaba “Algunas Plantas” por detrás mientras los lesbianos lucían traje primavera-verano del “Amante Guisante” y se marcaban una coreografía en plan “El Hormiguero”.

Os Mutantes llegaban desde Brasil como una banda que ha sido muy influyente y que tuvo su época dorada en los 60 y 70. A veces una retirada a tiempo es una victoria, y está claro que su reunión en 2002 (se habían separado en 1978) no debió prolongarse de esta forma. Su psicodelia llevada hasta el extremo sobre el escenario hizo que ni siquiera sus más fieles seguidores reconociesen sus canciones, que no eran ni la sombra de lo que fueron, incluyendo la popular “A Minha Menina”. Sus vestimentas, a medio camino entre el vestuario de “Hair” y la tuna universitaria, tampoco ayudaron mucho. Raros, raros, raros.

Tenía muchas ganas de ver a Miike Snow. Quisieron hacer una puesta en escena original y aparecieron con máscaras sobre el escenario. Empezaron con una versión bastante descafeinada de “Cult Logic” y siguieron con canciones como “Burial” o “Plastic Jungle”. A mí me gustó el disco, pero en directo los temas se alargaban, sonaban distintos y perdían buena parte de su encanto. “A Horse Is Not a Home”, que en el álbum suena brutal, aquí sólo tuvo fuerza en su final. No estuvieron a la altura de las circunstancias pero, aún así, el final con la fantástica “Animal” era tan esperado que lo disfrutamos como enanos.

Eran las 2 de la mañana y tocaba retirada. Cuando menos, había que reunir fuerzas para bailar con Orbital el sábado.

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