Vodafone Paredes de Coura 2026 (14 agosto): Hoje é o primeiro dia do resto da tua vida
El tercer día del Vodafone Paredes de Coura 2026 prometía. Por un lado, estaba el esperado reencuentro de Benjamin Clementine con un público que lo adoró en 2017 en un concierto que jamás olvidaremos. Por el otro, el retorno de Bloc Party 20 años después (actuaron en 2006, justo en el mejor momento de su carrera), del que no sabíamos muy bien qué esperar. Y luego estaba la polémica M.I.A., que en los últimos años ha sido más popular por su postura anti-vacunas, anti-5G, pro-Trump… una joyita.
Apenas llegamos para ver algunos temas de Noko Woi (otra de las formaciones de Salvador Sobral, que dio hasta 3 conciertos distintos en esta edición del festival). La formación de Barcelona (Sobral reside allí actualmente) mezcla con acierto jazz, funky o bossa nova. Elegancia y clase, como siempre, en todo lo que hace el portugués. Sonaban bien, pero la hora no acompañaba (16:15h de un caluroso día de agosto).
Tampoco era la mejor hora para Carolina Durante. A las 16:55h y bajo un sol de justicia, les tocó abrir el Palco Vodafone. Por suerte contaron con todo el apoyo del público español del festival, que se acercó a verlos (portugueses también había, pero muchos menos). Con una versión un poco más reducida de su escenografía de The Office, no faltó ni el hombre post-it, ni «Probablemente Tengas Razón» y «San Juan» con la incorporación de violines (uno de ellos el de la gallega Aldara, de De Ninghures), chelo y trompeta. En apenas una hora, la banda repasó éxitos como «Joderse la Vida», «Hamburguesas», «Perdona (Ahora Sí que Sí)», «Normal» o «Las Canciones de Juanita». No era la mejor hora ni tuvieron la misma entrega del público que tienen habitualmente en España, pero fue un bolo divertido para botar y cantar a primera hora de la tarde.

Strawberry Guy fue una agradable sorpresa. Este galés se volvió viral en 2019 gracias a TikTok y acumula cientos de millones de reproducciones de sus canciones en Spotify (lo cual no es sinónimo de llenar conciertos a reventar, aunque pudiese parecerlo). Su estilo lo-fi y su suave voz, casi susurrada a veces, en directo suena bonito, y así lo fue su concierto. Una agradable sensación de estar escuchando y contemplando algo inusual en un festival hoy día.
Para los que veníamos de fuera, ver en el cartel el nombre de Sérgio & Os Assessores com Amigos nos decía más bien poco. El cantautor portugués, toda una institución en su país y con una vida de película, vivió su juventud en el exilio y volvió a Portugal en 1974 tras la Revolución de los Claveles. Quizás ni él se lo esperaba, pero a sus 80 años logró un llenazo en el festival. Gente de varias generaciones, desde los más pequeños hasta los más mayores, se reunió esa tarde para celebrar las canciones de su vida. Sobre el escenario, Sérgio Godinho y su banda contaron con las colaboraciones de amigos como A Garota Não, Milhanas, Ana Lua Caiano, Capicua o Samuel Úria.
Emocionante de principio a fin, impactaba ver cómo hasta los niños se sabían y cantaban letras como la de la preciosa «O Primeiro Dia». Mirases donde mirases veías sonrisas, abrazos, gente cantando y lágrimas de emoción. Más que un concierto, fue una celebración. Sobre el escenario, artistas portugueses de actualidad rendían homenaje al legado de sus canciones y le demostraban su cariño al cantautor. El público vibraba y cantaba, a menudo mirando a los ojos a sus amigos, parejas o familia, recitando y sintiendo cada palabra. Canciones que, sin duda, han marcado muchas vidas durante varias generaciones. Un concierto que fue no solo uno de los mejores de esta edición, sino de la historia del festival.

Benjamin Clementine volvía al Vodafone Paredes de Coura con un reto importante. ¿Podía superarse aquel mítico concierto de 2017? ¿Podía tan siquiera igualarse? El show se presentaba bastante minimalista, con 3 músicos al fondo (teclados, guitarra y percusiones) y un pequeño piano de cola delante. Aparecía en escena Mr. Clementine. Su presencia escénica es innegable: sus casi 2 metros de altura imponen, más todavía cuando comienza a cantar. Empezó con «Damn Abraham», canción todavía inédita que solo interpreta en sus conciertos, para seguir con la también inédita «Nicolas Napolitano», homenaje a un influyente músico italiano. No tardaron en llegar «Nemesis», y desde ese momento el concierto solo fue ya hacia arriba, encadenando la operística «Phantom of Aleppoville», «Adios», «London» o la emocionante «Cornerstone».
Se nos pusieron los pelos como escarpias con «I Won’t Complain», con todo el público coreando a cappella I Dream, I Smile, I Walk, I Cry… y, obviamente, con «Condolence», coreada también por todos los presentes. Pura emoción. Otro concierto inolvidable de Clementine, que tuvo además el bonito gesto de bajar a abrazar a un niño bautizado como Benjamin en su nombre.

Una de cal… y otra de arena. Puedo plantearme la lógica de traer a Bloc Party como cabezas de cartel 20 años después, viendo el éxito que habían cosechado Franz Ferdinand el año anterior. Sin embargo, lo que hubiese sido una ocasión de lujo para reivindicar su legado, especialmente el de su excelente debut «Silent Alarm», fue completamente desaprovechada. La banda, que ya ha pasado por mil cambios en su formación salvo por su cantante Kele Okereke y el guitarrista Russell Lissack, parecía salir desganada, sin una verdadera puesta en escena, sin pantallas, nada. En la primera hora de concierto (tenían 75 minutazos de concierto), apenas sonó solamente uno de sus hits, «Banquet», para luego volver a un gran bajón. Apenas al final encadenaron «Helicopter» y «This Modern Love», pero el resultado fue insalvable. Si me preguntáis por la gran decepción de este año, sin duda fue Bloc Party.

Íbamos con grandes expectativas a ver a la suiza Vendredi sur Mer, y no decepcionó. Con una formación sencilla, apenas batería y guitarra/teclados, no hizo falta más para lograr un llenazo en el Palco Coura sem Paredes y convertir su concierto en una fiesta. Su combinación de pop y música electrónica nos puso a bailar, con mucho en común con artistas que han pasado por otras ediciones del festival como L’Impératrice o Zaho de Sagazan. Un concierto disfrutón y divertido, una especie de guateque sideral chic al ritmo de canciones como «La femme à la peau bleue» o «Écoute Cherie». De lo mejor que vimos en el festival y uno de los grandes descubrimientos de esta edición.

Sinceramente, no sabía qué esperar de M.I.A. Su show tuvo 2 partes bien diferenciadas. En la primera la británica salió con todo, acompañada de cuerpo de baile para rapear algunas de sus canciones más célebres, como «Galang», «Bad Girls» o «Bucky Done Gun». En la segunda, que no gustó a todo el mundo, salió a escena acompañada del coro de voces Sunday Service Choir, ataviado con ponchos y entonando «JESUS», una de sus nuevas canciones que sí, en efecto, es una alabanza al hijo de Dios. El final, con «Paper Planes», como no podía ser de otra manera, fue celebrado por todo el mundo.
Su concierto no dejó a nadie indiferente y a mí, personalmente, me sorprendió para bien.

A las 2h, ni más ni menos, llegaba uno de los nombres más esperados del cartel, más aún después de haber cancelado un par de veces en el festival, Maruja. Sintiéndolo mucho, no nos quedaban fuerzas. Podemos decir que solo oímos cosas positivas de su bolo, que muchos sitúan entre lo mejor del festival este año.
El viernes nos dejaba conciertos verdaderamente memorables, pero aún nos quedaba un sábado de lo más ecléctico para despedir el festival.
