Vodafone Paredes de Coura 2026 (12 agosto): Total Eclipse of CMAT
Este 2026 el festival Vodafone Paredes de Coura celebraba su 33 edición. Para la mayoría, una más, pero para el que escribe estas palabras se cumplían ni más ni menos que 20 años desde la primera vez que pisamos nuestro festival favorito. Una época bien distinta, donde las redes sociales eran prácticamente inexistentes y uno se lanzaba a la aventura recorriendo intrincadas carreteras hasta esta región atraído por un cartel que, aquel año, contaba con Morrissey, Yeah Yeah Yeahs, Broken Social Scene o Bloc Party (que volvieron este año al festival).
Ahora las cosas son bien distintas. Las redes sociales han contribuido a multiplicar la popularidad de un festival que, además de contar siempre con un excelente cartel, se celebra en un entorno natural incomparable y con una zona de acampada con playa fluvial que se llena cada día de campistas y flotadores de todas las formas y colores. Como todo, tiene su parte buena y su parte mala. Cada año se nota una mayor asistencia y ya parece que es algo que no está necesariamente relacionado con los artistas del cartel.
Aunque el festival ya había arrancado el pasado 9 de agosto con los conciertos gratuitos del Sobe à Vila, el festival arrancaba de forma oficial el miércoles, coincidiendo con el eclipse solar, con una de las jornadas más prometedoras del cartel, con Wet Leg, CMAT, The Horrors o Kneecap. Nuestro recorrido arrancó con la primera de las Vodafone Music Sessions, unos conciertos casi secretos que tienen lugar en las cercanías del festival y que en esta ocasión protagonizaron los suecos Tomode. El escenario, el mirador del Santuário de Nossa Senhora da Pena. Un concierto muy divertido y bailable que nos dejó con ganas de verles al día siguiente en el festival.

Llegamos al recinto con el tiempo justo para ver parte del show de Westside Cowboy. Esta joven banda de Manchester, que ganó el concurso de artistas emergentes el pasado año en Glastonbury, acaba de girar con Geese por toda Europa. Presentaban su primer disco, «It Goes On», que salió publicado apenas unos días después de tocar en el festival. Se han convertido en una de esas bandas de las que todo el mundo habla y, después de verlos en directo, no nos extraña. Temazos como «Pin Up Boys» o «In The Morning», con ese final con todos juntos cantando de pie frente a un mismo micro, hablan de una joven banda que aporta aires nuevos al rock británico y no debemos perderles la pista.
Una de las novedades (y aciertos) del festival este año ha sido quitar la carpa del segundo escenario. Bajo el nombre de Coura sem Paredes, el escenario se ha abierto mucho más y ha permitido ver los conciertos, en líneas generales, más cómodamente. Hasta allí nos acercamos a ver a Greg Freeman. Podríamos emparentar a Freeman con otro artista del cartel de este año, Kurt Vile. Ambos beben de artistas como Neil Young, pero a diferencia de Vile, podríamos decir que Freeman se acerca más al pop en canciones como «Indu», mientras que en otras como «Colorado» se nota la influencia de Pixies. Sonó bien pero faltó complicidad con el público.

Ya habíamos podido ver la propuesta de Salvador Sobral + First Breath After Coma el pasado mes de enero en directo y sabíamos que valdría la pena. Meterlos en un festival era una apuesta arriesgada, pero siendo Paredes de Coura, sospechábamos que iba a funcionar y así fue. «A Residência», proyecto que da título a su disco homónimo conjunto, fue puesto en escena exactamente igual que en su gira por teatros, recreando el salón de una casa en torno al que se reúnen todos los músicos. Con canciones cantadas en varios idiomas (francés, portugués, español, catalán, inglés), la belleza y la fuerza del directo son incontestables. Y sí, lograron hacer coincidir «Sombra» con el momento exacto de plenitud del eclipse solar. Teatro, performance, concierto… Pura magia. Uno de los grandes conciertos de esta edición del festival y que se recordará durante años.

Superada ya la expectación que se había creado en torno al eclipse, CMAT era una de las artistas más esperadas del día y no defraudó. La irlandesa y su banda derrocharon simpatía desde el minuto uno y el público estuvo a la altura. Empezaron fuerte, con «The Jamie Oliver Petrol Station» y CMAT no tardó en demostrar ser una diva distinta: divertida, muy expresiva y capaz de reírse de sí misma. Uno de los grandes momentos llegaría con «Take a Sexy Picture of Me», pero especialmente emocionante fue «I Wanna Be a Cowboy, Baby!».
CMAT obtuvo el aplauso unánime del público, que disfrutó del concierto desde la primera a la última canción en el que probablemente fue el show más divertido de este año (y para mí el mejor del día). Bravo por el Vodafone Paredes de Coura por seguir apostando por mujeres como cabeza de cartel.

A Wet Leg, más que verles, les intuimos. No sabemos si fue cosa del grupo o si se le fue la mano al técnico de turno, pero la mayor parte del tiempo apenas se veía a la banda con la enorme cantidad de humo que había en el escenario. No fue cosa solo del principio, que ojalá, sino que fue todo el concierto. Sabíamos que estaban ahí, pero sobre todo les oímos. Con Rhian Teasdale a la cabeza y habiendo sonado temazos como «Catch These Fists» o «Chaise Longue», lo que pudo ser un bolazo se quedó en un concierto correcto sin más.

No deja de resultar extraño que una banda con la trayectoria de The Horrors (20 años de carrera y seis álbumes publicados) actuase en el escenario «pequeño» del festival, pero lo cierto es que la banda liderada por Faris Badwan, pese a haber mantenido siempre un nivel artístico considerable y coherente, nunca ha acabado de explotar. Comenzaron con uno de los temas más acertados de su último trabajo, «The Silence That Remains», para repasar toda su carrera en apenas una hora. «Still Life», «Sea Within a Sea» o esa absoluta maravilla que es «Something to Remember Me By», que puso el broche final, sirvió para recordar (por si alguno lo había olvidado) porque una banda diferente como The Horrors sigue siendo, a día de hoy, necesaria.

Kneecap era otra de las bandas más esperadas del festival. Hubo pogos y crowdsurfing, sí, pero para los que les vimos hacía un par de meses en el Primavera Sound Porto, la sensación era de que se repetía el concierto casi al dedillo, soltando incluso las mismas bromas. Mención aparte para DJ Próvai, el enmascarado tras el pasamontañas con la bandera irlandesa, bajó al público para montar un buen pogo. Tienen un buen directo, sí, pero da la sensación de que corren el riesgo de acomodarse en el éxito.

Pesaron el cansancio y las horas, y por atractivo que sonase, ver a Getdown Services a las 2:40 (3:40 españolas) no entró en nuestros planes, aunque nos hablaron muy bien de su directo. El festival no había hecho más que empezar y necesitábamos dosificar nuestras energías para afrontar los próximos días.
